El fuego acristalado para admirar el cautivante espectáculo de las llamas;
un simple movimiento y he aquí el fuego que crepita, acaricia y difunde su generoso calor. La puerta opaca enmascara con elegancia un fuego ralentizado o apagado.
Para cambiar de modo de funcionamiento, nada más sencillo:
basta con colocar la puerta correspondiente delante de la abertura del hogar mediante la rotación del tambor; dicha maniobra se efectúa en unos segundo




